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LAVATORIO DE LOS PIES 2011


El arzobispo de Buenos Aires y primado argentino, cardenal Jorge Bergoglio, realizó este Jueves Santo el lavatorio de los pies a niños recién nacidos y mujeres embarazadas, repitiendo el gesto que Jesucristo tuvo con los discípulos en la Ultima Cena. El ritual se enmarcó en el Año de la Vida convocado por el papa Benedicto XVI y al que la Conferencia Episcopal Argentina adhirió para rezar por la vida naciente. El purpurado porteño recordó que el amor es servicio y explicó que servir para una madre es "cuidar a sus hijos, educarlos y acompañarlos para que sean hombres y mujeres de bien".WWW.AICA.ORG

Los Obispos piden crear Comites Pro Vida en las parroquias


Al cabo de un encuentro celebrado en Bogotá, Colombia, el Departamento Familia y Vida del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) animó "la creación de comités para la promoción y defensa de la vida a nivel de las diócesis y las parroquias", al recordar que la institución familiar es el "verdadero sujeto de evangelización". También instaron a fortalecer "la catequesis de iniciación cristiana, la preparación para la vida conyugal y familiar destacando la educación para el amor que permita reconocer el verdadero significado de la sexualidad", al tiempo que invitaron a los jóvenes a estar abiertos al sacramento del matrimonio, que es donde se realiza "el encuentro entre su amor y el amor de Dios". www.aica.org

La adoraciòn es nuestra respuesta a su mismo Amor




















CONGREGATIO PRO GENTIUM EVANGELIZATIONE

Prot. N. 1377/11

Al Padre Ariel Dario Silguero,

y a la comunidad parroquial de la Parroquia: "Sagrada Familia"

Con profundo júbilo la Parroquia "Sagrada Familia" de la Diocesis Río Gallegos se dispone a conmemorar la "Fiesta de la Anunciaci6n del Señor", el pròximo 25 de marzo de 2011.

Este Dicasterio desea unirse afectiva y espiritualmente a tan significativa cita, y desea renovar a toda la comunidad parroquial de la "Sagrada Familia" su devociòn a la adoraciòn Eucarística. "La adoraciòn Eucarística tiene como fin la persona divina de nuestro Señor Jesucristo presente en el Santísimo Sacramento. ÉI esta vivo, quiere que le hablemos, ÉI nos hablara. Y este coloquio que se establece entre el alma y el Señor es la verdadera meditaciòn Eucarística, es precisamente - la adoraciòn. Dichosa el alma que sabe encontrar a Jesús en la Eucaristía y en la Eucaristía todas las cosas ... " decía San Pedro Julian Eymard, con estas palabras quisiera comenzar este mensaje a esta querida comunidad parroquial de la Sagrada Familia.

Porque la Eucaristía es Jesús, todo Jesús en su cuerpo, sangre, alma y divinidad. Así como al encarnarse se hizo hombre en el seno de la Virgen para dar inicio a la Salvaciòn, así también al instituir aquel primer Jueves Santo la Eucaristía decidiò permanecer con nosotros para siempre en la Sagrada Hostia y en el Vino consagrado. Es siempre Jesús, Verbo eterno, el que al hacerse hombre oculta su divinidad, es el mismo que volviéndose Eucaristía oculta, además, su humanidad.

Por ello, la Adoraciòn Eucarística expresa nuestra fe y nuestro amor y respeto hacia su presencia así como nuestra respuesta a su mismo amor, que ha dispuesto no abandonarnos y permanecer con nosotros -a través de la Eucaristía-hasta el fin de los tiempos.

Ya en su primera encíclica, Redemptor Hominis, el Siervo de Dios, el Papa Juan Pablo II, nos dice que nuestro objetivo primordial en la vida es el de avanzar y perseverar en la piedad y vida Eucarística, y que la celebración litúrgica de la eucaristía y la adoración privada se complementan entre si para que nuestro amor sea completo.

En su encíclica del 24 de febrero de 1980 "Sobre el Misterio y Culto de la Eucaristía" escribía: " ... Seamos generosos con nuestro tiempo al ir a encontrarlo en la adoraci6n y contemplación, Llenos de fe y listos para hacer reparación por las grandes faltas y crímenes del mundo. Que nuestra adoraciòn nunca cese". Y también nos ha dicho: "La Iglesia y el mundo tienen una gran necesidad de Adoración Eucarística ... (Cada uno de nosotros) tiene que estar vigilante para que este Sacramento reciba en retorno amor por amor... Nuestro culto comunitario en la Misa debe ir junto a nuestro culto personal a Jesús en Adoración Eucarística para que nuestro amor sea completo ... "

Por su parte Pablo VI, en el momento de mayor culminación del Concilio Vaticano II, escribió la profética encíclica Mysterium Fidei en la que declara que la Eucaristía es el "centro espiritual" de la Parroquia. "Cristo es el verdadero Emmanuel, Dios con nosotros. Día y noche esta con nosotros". Él reintegra la moralidad, alimenta las virtudes, consuela a los afligidos, da fuerza a los débiles. Propone su propio ejemplo a aquellos que se allegan hacia Él para que asi aprendan a ser como Él, mansos y humildes de corazón, y todos aquellos que se acercan al Santísimo Sacramento en adoración experimentan lo preciosa que es la vida escondida con Cristo en Dios y el "gran valor de la conversación con Cristo, porque no hay nada que dé mas consolación en la tierra, nada mas eficaz para avanzar por el camino de la santidad". Porque "dentro de la Sagrada Hostia esta Cristo, el Redentor del mundo". Y decía: "El Santísimo Sacramento es el corazón latente de cada una de nuestras iglesias", agregando: "y es nuestro dulce deber honrar y adorar en la Santa Hostia lo que nuestros ojos no ven, el Verbo Encarnado, que ellos no pueden ver".

En muchos lugares -decía el siervo de Dios, Juan Pablo II, y en Ecclesia de Eucharistia-la adoración del Santísimo Sacramento tiene cotidianamente una importancia destacada y se convierte en fuente inagotable de santidad. El culto que se da a la Eucaristía fuera de la Misa es de un valor inestimable en la vida de la 1glesia. Es hermoso estar con Él y, reclinados sobre su pecho como el discípulo predilecto (Jn 13 :25), palpar el amor infinito de su corazón ... (,como no sentir una renovada necesidad de estar largos ratos en conversaciòn espiritual, en adoraciòn silenciosa, en actitud de amor, ante Cristo presente en el Santísimo Sacramento",

Por tanto, implorando copiosas bendiciones sobre todos vosotros, amadísimos fieles de la parroquia "Sagrada Familia", y también sobre aquellos que se unirán a tan dichosa celebraciòn, ruego a Santa María, estrella de la evangelizaciòn, la protecciòn sobre vuestras personas y la guía segura en vuestro caminar eclesial.

Roma, 25 de marzo de 2011


IVAN CARDENAL DIAS Prefecto de la Congregacion para la Evangelizaciòn de los Pueblos

DIA DEL NIÑO POR NACER

25 de marzo del 2011 - Fiesta de la Anunciaciòn

Celebrar la vida desde el comienzo
Desde hace algunos años, ha quedado establecido en el calendario de nuestro país, el 25 de marzo, como el día del niño por-nacer. Pero desde hace muchos siglos, los cristianos celebramos en esa fecha, la fiesta de la Anunciación, recordando el momento en el que el ángel le pregunta a María si acepta ser la Madre del Señor (Lc 1,26-38). Con el “sí” de María comienza la existencia histórica de Jesucristo, quien empieza así a vivir en el vientre de esta joven mujer de Nazareth.
Desde entonces podemos decir que Dios ha tomado partido por el hombre, por su vida, asumiendo él mismo todas las vicisitudes de la existencia humana. Dios ama la vida de tal modo, que se hizo uno de los nuestros, creciendo en el vientre de una mujer, naciendo de ella, viviendo y muriendo como todos nosotros.
Desde su nacimiento la Iglesia de Cristo entiende su misión en el mundo como una celebración, un anuncio y un servicio a la Vida. A lo largo de sus dos mil años de existencia promovió una `cultura de la vida´. Lo hizo a través de las obras de ayuda a los más necesitados, la educación de niños y jóvenes, el acompañamiento a los novios y a los matrimonios, la atención brindada a los ancianos, el interés por cuidar a los enfermos y de asistir a quienes están muriendo y muchas otras iniciativas orientadas a cuidar y promover la vida.
En continuidad con las enseñanzas de Jesús, sostenemos el valor de toda vida humana, pero nos sentimos especialmente llamados a cuidar y promover la vida frágil, expuesta o en riesgo. Por eso nos preocupa especialmente una de las etapas de mayor fragilidad, la del comienzo de la vida, frente a una mentalidad que disminuye la gravedad moral y jurídica del aborto. La celebración del día del niño por nacer debe invitarnos a la reflexión y al compromiso. A la reflexión sobre el valor de la vida y a un compromiso concreto con esta primera etapa vital tan importante. Cuidar a los niños y niñas por nacer implica en primer lugar cuidar a sus madres, promoviendo embarazos saludables, velando por la alimentación y la atención sanitaria tanto de la madre como de su hijo o hija.
Finalmente y siempre tenemos la tarea de hacer de este mundo un lugar pacífico y justo, en el que todos los niños puedan disfrutar de una vida plena. Lo dice claramente el Santo Padre Benedicto XVI: “Lamentablemente, incluso después del nacimiento, la vida de los niños sigue estando expuesta al abandono, al hambre, a la miseria, a la enfermedad, a los abusos, a la violencia, a la explotación. Las múltiples violaciones de sus derechos, que se cometen en el mundo, hieren dolorosamente la conciencia de todo hombre de buena voluntad. Frente al triste panorama de las injusticias cometidas contra la vida del hombre, antes y después del nacimiento, hago mío el apremiante llamamiento del Papa Juan Pablo II a la responsabilidad de todos y de cada uno: «¡Respeta, defiende, ama y sirve a la vida, a toda vida humana! Sólo siguiendo este camino encontrarás justicia, desarrollo, libertad verdadera, paz y felicidad» (Evangelium vitae, 5).”
En el marco del Año por la vida, celebremos este año el 25 de marzo pidiendo al Espíritu Santo, Dador de Vida, la fuerza necesaria para transformar la realidad y que cada niño y niña, encuentren al nacer, cuna, alimento y sobre todo unos brazos sanos y amorosos de padres y madres que los guíen y acompañen en su crecimiento. María, madre de Jesús y madre de todos nos acompañe en el camino. Que así sea.
Comisión Ejecutiva de la Conferencia EpiScopal Argentina-

ACCION CATOLICA


¿QUIÉNES SOMOS?
Formamos una Institución que se integra y vive como una sola y gran familia, en la que niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, libremente nos comprometemos de manera permanente y en colaboración con nuestros pastores para trabajar por el fin general de la Iglesia.No tenemos por delante un solo ámbito para evangelizar, sino el vasto campo en el cual se mueve la Iglesia en nuestro país, para que el anuncio del Evangelio sea conocido y acogido en todos los lugares y por todos los hombres.
Tenemos que crear expresiones y métodos nuevos para la evangelización de siempre.
La Acción Católica nos propone un camino que quiere ser para toda la vida.
Nos formamos para desarrollarnos integralmente como personas y como testigos de la fe.
Nos promueve como líderes para servir a la Iglesia y al mundo.
Nos vuelve sensibles a las necesidades de los hombres y atentos a la voz de Dios, para vivir sirviendo como profetas de nuestro tiempo.
Nos empeñamos en vivir con mayor profundidad la comunión y participación eclesial.
Aprendemos a cooperar fraternalmente con las otras formas de apostolado, en un esfuerzo de pastoral orgánica, para juntos, construir la civilización del amor.

gracias por dejarme ser


HONRAR LA VIDA


Sí a la vida. Esta es la opción fundamental de Gianna Beretta Molla, mujer de su tiempo, miembro de la Acción Católica, esposa, madre y pediatra de Milán. muerta hace 30 años, el 28 de abril de 1962, a los 39 años de edad, en el Hospital de Monza, que llegará a los altares, el próximo 16 de mayo, junto a Don Orione entre otros.
No cabe duda que un mundo donde muchas veces, se defienden todos los derechos y se niega el derecho a la vida del no nacido, esta laica amante de la música, de la vida en el campo y la montaña, profesional comprometida y madre abnegada de 4 hijos, supo descubrir en lo cotidiano el modo de ser una cristiana auténtica y una mujer plena.
En Julio de 1991 el Papa reconoció la heroicidad de las virtudes de Gianna. que no dudo en priorizar la vida de su hija por nacer antes que la propia, dada la aparición de un fibroma que debía ser extirpado. Su esposo decía que su elección”no fue un suicidio” La decisión de mi mujer fue el resultado coherente de toda una vida No lo hizo porque esperase nada a cambio, ni ‘para irse al Cielo’. Lo hizo porque se sabía madre”.
"La vida humana es sagrada e inviolable: es un don de Dios al hombre, pero también es un don del hombre a los hermanos ". Son las dos expresiones que aparecen con mayor frecuencia en los escritos y en la vida de Gianna, y que constituyen la clave de lectura de sus opciones y de su misión apostólica.
Gianna se orientó decididamente a la profesión de médico que era una tradición de familia, se casó con Pietro Molla decidida a formar una familia cristiana y combinar su vida familiar, profesional y apostólica en su proyecto de vida.
Luego, imprevistamente, a los 39 años, Gianna embarazada de su cuarto hijo, comienza a tener complicaciones de salud.. Hoy, su marido -que tiene 82 años-, lo recuerda con todos los detalles: "Durante el cuarto embarazo, en septiembre de 1961, apareció un gran fibroma en el útero, por lo cual -a los dos meses y medio- se hizo necesaria una intervención quirúrgica. Este fue el inicio de su holocausto. Fidelísima a sus principios morales y religiosos, dispuso sin dudar que el cirujano se ocupase primero de salvar la vida de su criatura".
En vísperas del parto no duda en reunir, junto a su lecho, al marido y a los médicos para decirles: "Si deben elegir entre el niño o yo, ni lo duden: elijan -y se los exijo- al niño. Sálvenlo!".
Con estas convicciones profundas, y sabiendo todo lo que le espera -Gianna era pediatra y lo sabía muy bien- entra en la clínica de Monza el 20 de abril de 1962, Viernes Santo, tiene a su hija y muere ocho días después, en su propia casa.
Juan Pablo II el 24 de abril de 1994 en su beatificación la propuso como modelo para todas las madres quién no eludió el sacrificio, confirmando así su virtud heroica y el 16 de mayo fue canonizada junto a otros cinco testigos de la fe de nuestro tiempo.
"No sabía que vivía con una santa -declaró Pietro Molla-. Gianna era, en realidad, una mujer normal, con la pasión por la vida, por la música, los paseos, la montaña. Fue recién después, cuando ella ya no estaba, que su amor y su sacrificio me conquistaron como una revelación, y me acompañaron todos estos años".