11º Encuentro de Niños Fueguinos 2011

Río Grande, 03 de Octubre  del 2011.
De mi mayor consideración:
                                                Paz y Bien.
                                               Tengo el agrado de compartir con Uds. una linda noticia que tiene que ver con la hermosa jornada que se vivió en la ciudad de Río Grande - Tierra del Fuego, el Sábado 01 de Octubre del corriente año. donde se celebro el “11º Encuentro de Niños Fueguinos” con la presencia de mas de 600 niños católicos que pertenecen a las distintas comunidades católicas de la Ciudad. Al encuentro participaron también  niños que pertenecen a la Obra de la Infancia y Adolescencia Misionera de la ciudad de Ushuaia. La jornada se inicio a las 10 hs  y culmino a las 17 hs en el Gimnasio del Colegio "María Auxiliadora" de la Ciudad de Río Grande.

Con motivo del Jubileo de la Diócesis de Río Gallegos celebramos en el mismo encuentro el Jubileo de los Niños de la Provincia de Tierra del Fuego. La organización de todo la jornada estuvo a cargo de la IAM de Rio Grande con el acompañamiento del Padre Ariel Silguero delegado de la IAM para Tierra del Fuego.

Dentro de la celebración tuvimos un momento muy emotivo y significativo ya que la adoración al Santísimo Sacramento  estuvo bajo la ayuda y dirección de la Sra:  María Elena Curuchet, prestigiosa predicadora Católica reconocida a nivel nacional e internacional.

Teniendo presente el año de la Vida en la jornada se reflexionò sobre “Jesús fuente y dador de Vida”, que fue dirigido por la Delegada Diocesana y de la Región Patagonia: Mariana Cordoba.

Con mucha emoción y gratitud hemos recibido la bendición Apostólica del Santo Padre Benedicto XVI que nos fue enviada por la Secretaria de Estado y rubricada por el Asesor Monseñor: Peter B. Wells con fecha 12 de Septiembre del 2011.
En estas lineas quiero agradecer a cada uno de los animadores de la IAM de las distintas comunidades, que con mucho esfuerzo han trabajado para que podamos celebrar todos juntos este encuentro con el Señor Jesus, el Primer Misionero del Padre. Agradezco tambien a los que ayudaron en los distintos servicios: Grupo Scout Orunk Kayen, a la Accion Catolica de Jovenes de la Parroquia Sagrada Familia, a Ines y sus jovenes de la Parroquia Virgen del Carmen. a los que estuvieron en la Animacion de la Musica, a los que estuvieron en la cocina, a los catequistas, animadores, dirigentes y padres que acompañaron a los niños, a los sacerdotes que estuvieron presentes:  P.Marcelo Maciel, P. Fabian Videla, a las hermanas de la Virgen Niña Hna Aurelia, a las hnas de Maria Auxiliadora: Hna Cony, Hna Gemma, Hna Elena, Hna directora: Maria Elina,  a la Hna  Soledad, al Diac. Beto Garro. A los niños que rezaron desde Tolhuin  y no pudieron venir por dificultades de ultimo momento con el colectivo. Agradezco al Sr Intendente de la Ciudad que nos facilitò el equipo de Sonido. En fin, a todos, y cada uno que hicieron posible que la gracia jubilar se derrame y se extienda sobre cada niño y a su vez sobre sus familias y comunidades.

Sin otro motivo y agradeciendo a todos los que se sumaron a rezar un avemaria por el 11º Encuentro de Niños Fueguinos,  me despido de Uds. muy atte pidiendo al Dios de las Misericordias que los bendiga abundantemente.

Padre Ariel Silguero






Jubileo de los Scout de la Ciudad de Rio Grande

Significado del parche
Al logo de los 50 años de la Diócesis quisimos acompañar con los pañuelos de los cuatro grupos scout que brindan su servicio a la comunidad de Río Grande.
Grupo Scout  Orunk-Kayen – Parroquia Sagrada Familia (rojo, negro y blanco)
Grupo Scout Reverendo Padre José Zink- Capilla Virgen del Rosario (azúl, celeste, rosa, blanco, amarillo)
Grupo Scout Selk-nam Parroquia Virgen del Carmen (rojo, verde, amarrillo)
Grupo Scout Tantanakú Escuela Nº 20 (verde, blanco, amarillo)






DESPENALIZAR ¿CURA O MATA?

despenalizar, ¿cura o mata?
Artículo periodístico publicado en el Diario La Nación sobre la posible despenalización del consumo de drogas
para consumo personal

(29 de diciembre de 2008)
Hemos escuchado con preocupación a algunos funcionarios manifestándose abiertamente por la despenalización del consumo de drogas. Se argumenta que no se quiere criminalizar al adicto, ponerlo en el mismo nivel de delito que al narcotraficante. Excelente intención. Pero ¿se logra el propósito andando ese camino?

¿La legislación actual penaliza al consumidor? No. La ley 23.737 establece que cuando la tenencia es para uso personal y hay una "dependencia física o psíquica" de la sustancia, el juez puede imponer una "medida de seguridad curativa, consistente en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario", por lo que deja en suspenso la pena que le pudiera corresponder.

Considera al consumidor como una persona enferma (no un delincuente) y manda a proveerlo de un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación. La despenalización del adicto ya está en vigencia.

Pero la ley mencionada no se está cumpliendo. El Estado nacional no está asistiendo adecuadamente a las instituciones que se dedican a la rehabilitación. La Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico) no da abasto ante la enorme demanda y cuenta con un presupuesto para unas pocas becas de un año. Estas no alcanzan para tratamientos prolongados. La gran mayoría de las provincias no tiene sistemas de tratamiento para recuperación de adictos. Sólo unos pocos municipios, con enorme esfuerzo, están buscando articular algún programa.

Tampoco se cumple la ley en lo que se refiere a estrategias de prevención, que no deberían consistir sólo en campañas esporádicas, espasmódicas, aleatorias y desconectadas de planes integrales que apunten al rescate del adicto.

Prevención no es dar charlas a los adolescentes en las escuelas acerca de las consecuencias de drogarse. Casi todos ellos ya lo saben y hasta podrían darnos clases sobre las sustancias. La tarea preventiva debería involucrarnos a los adultos, responsables de una sociedad enferma que compromete su futuro despreciando su presente. Vivimos en medio de conductas adictivas, propuestas desde la publicidad de medicamentos y el imperativo del éxito rápido sin esfuerzo.

Tampoco se avanza de modo significativo en lo relacionado con una lucha frontal contra el narcotráfico. Las mafias de la muerte controlan impunemente territorios de elaboración y venta.

Habría que penalizar al Estado por no cumplir la ley. Si no se sabe adónde enviar a los adictos y se los encarcela, ése no es el espíritu de la ley. Es cierto que hay "perejiles" en prisión, mientras que los que se enriquecen con la muerte de nuestros pibes están de paseo.

Pero si se llega a hacer legal la tenencia para consumo, ¿cuál será la cantidad permitida para cada uno, si cada uno tiene tolerancia diversa? ¿Será para el consumo de una noche, un día, una semana? ¿Da igual marihuana, cocaína, "paco", éxtasis, "burundanga", ketamina?

Ya que no está mal llevar lo del consumo propio, ¿se podrá, entonces, utilizarlo en el aula, la cancha, la vía pública? Ya se hace, lo sabemos, pero hoy es ilegal.

Lo que sí parece claro es que el Estado se desliga de la obligación de hacerse cargo de los tratamientos y, en última instancia, de los pibes. Digámoslo con claridad: la droga es sinónimo de muerte. Darle más espacio en la vida de los jóvenes es hacer que la muerte crezca. Despenalizar su uso es un riesgo serio.

La ley es también un marco de referencia como modelo de conducta. Legalizar la tenencia para el consumo es dar este mensaje: "Está bien que tengas en el bolsillo aquello que te lleva a la muerte, aunque para poder comprarlo hayas conseguido dinero robando o prostituyéndote".

Quien robe o mate bajo el efecto de la droga ¿será inimputable? Si alguien intenta frenarlo por su conducta agresiva y lo lastima o mata ¿será inimputable también? Es imperioso tener presente que prácticamente la mitad de los delitos violentos ocurren por efectos de la droga o del alcohol.

En cuestión de adicciones es importante ir a fondo en lo que hace al sentido de la vida, una vida digna que merezca la pena y la alegría de ser vivida. De esto trata la educación y los valores. La familia y los amigos. La sociedad y la ley.

Hacemos bien en decir que la adicción es una enfermedad. A diferencia de la gripe o la hepatitis, no se contagia por el mate, la toalla o el baño. Se contrae por hartazgo, vacío existencial, falta de horizonte, soledad, hambre, vida de perros? Ese es el foco infeccioso que encuentra caldo de cultivo en una sociedad dominada por el consumismo y la superficialidad.

Hace unas pocas semanas, un ministro nos sorprendió al afirmar que el 75% del consumo juvenil de drogas en el país es "recreativo". Si así fuera, cabe preguntarse si el 25% restante entró en la adicción por un camino distinto del de la "recreación".

Mientras tanto, dejemos hablar a las mamás de los adictos. Sus relatos desgarradores nos conmueven. Muchas de ellas luchan contra este flagelo en soledad, sin sentirse acompañadas ni comprendidas por funcionarios públicos y de fuerzas de seguridad.

Escuchemos también a los jóvenes que luchan para salir del infierno y a los profesionales o voluntarios que trabajan en este campo. Mirar a la Argentina como país de tránsito no parece consonante con la realidad cotidiana. Nos decía un joven en recuperación por su adicción al "paco": "Estoy dispuesto a todo, siempre y cuando nada vuelva a ponerme en situación de riesgo". ¿La ley piensa en él? La gran mayoría dio los primeros pasos hacia la adicción sin darse cuenta, jugando en el límite y con el límite. De pronto, entraron en una especie de remolino que los chupa y no los larga. En el comienzo, el primer plano estaba centrado en vencer el miedo o la vergüenza, ganar la estima de los demás. Promesas de darlo todo para quedar con nada, perverso vacío.

En el juego de la oca, un participante puede retroceder varios casilleros si cae en uno fatídico. En la vida también se puede retroceder mucho, al punto de no poder regresar. Hay casilleros de no retorno, fuera de juego, fuera de vida.

Hay que ponderar muy seriamente qué consecuencias puede traer esta medida en las ciudades y las provincias del país en que la droga aún no hizo pie abiertamente. El esfuerzo que están haciendo familias, escuelas, funcionarios en esos lugares corre riesgo de verse sobrepasado. Si se abren nuevos mercados para el consumo, la muerte habrá conseguido nuevos escenarios para desplegarse. Sumaremos perplejidad, asombro y dolor ante más "caballos que se mueren, potros sin galopar" (Los Redonditos de Ricota).

"Probá no probar" es una consigna de liberación. "Probá, que no hay drama" es opresión y dependencia.

Tenemos la obligación de "primerear" a la muerte. Podemos hacerlo.+


Mons. Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú

WWW.AICA.ORG