Jubileo de los Scout de la Ciudad de Rio Grande

Significado del parche
Al logo de los 50 años de la Diócesis quisimos acompañar con los pañuelos de los cuatro grupos scout que brindan su servicio a la comunidad de Río Grande.
Grupo Scout  Orunk-Kayen – Parroquia Sagrada Familia (rojo, negro y blanco)
Grupo Scout Reverendo Padre José Zink- Capilla Virgen del Rosario (azúl, celeste, rosa, blanco, amarillo)
Grupo Scout Selk-nam Parroquia Virgen del Carmen (rojo, verde, amarrillo)
Grupo Scout Tantanakú Escuela Nº 20 (verde, blanco, amarillo)






DESPENALIZAR ¿CURA O MATA?

despenalizar, ¿cura o mata?
Artículo periodístico publicado en el Diario La Nación sobre la posible despenalización del consumo de drogas
para consumo personal

(29 de diciembre de 2008)
Hemos escuchado con preocupación a algunos funcionarios manifestándose abiertamente por la despenalización del consumo de drogas. Se argumenta que no se quiere criminalizar al adicto, ponerlo en el mismo nivel de delito que al narcotraficante. Excelente intención. Pero ¿se logra el propósito andando ese camino?

¿La legislación actual penaliza al consumidor? No. La ley 23.737 establece que cuando la tenencia es para uso personal y hay una "dependencia física o psíquica" de la sustancia, el juez puede imponer una "medida de seguridad curativa, consistente en un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación por el tiempo necesario", por lo que deja en suspenso la pena que le pudiera corresponder.

Considera al consumidor como una persona enferma (no un delincuente) y manda a proveerlo de un tratamiento de desintoxicación y rehabilitación. La despenalización del adicto ya está en vigencia.

Pero la ley mencionada no se está cumpliendo. El Estado nacional no está asistiendo adecuadamente a las instituciones que se dedican a la rehabilitación. La Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico) no da abasto ante la enorme demanda y cuenta con un presupuesto para unas pocas becas de un año. Estas no alcanzan para tratamientos prolongados. La gran mayoría de las provincias no tiene sistemas de tratamiento para recuperación de adictos. Sólo unos pocos municipios, con enorme esfuerzo, están buscando articular algún programa.

Tampoco se cumple la ley en lo que se refiere a estrategias de prevención, que no deberían consistir sólo en campañas esporádicas, espasmódicas, aleatorias y desconectadas de planes integrales que apunten al rescate del adicto.

Prevención no es dar charlas a los adolescentes en las escuelas acerca de las consecuencias de drogarse. Casi todos ellos ya lo saben y hasta podrían darnos clases sobre las sustancias. La tarea preventiva debería involucrarnos a los adultos, responsables de una sociedad enferma que compromete su futuro despreciando su presente. Vivimos en medio de conductas adictivas, propuestas desde la publicidad de medicamentos y el imperativo del éxito rápido sin esfuerzo.

Tampoco se avanza de modo significativo en lo relacionado con una lucha frontal contra el narcotráfico. Las mafias de la muerte controlan impunemente territorios de elaboración y venta.

Habría que penalizar al Estado por no cumplir la ley. Si no se sabe adónde enviar a los adictos y se los encarcela, ése no es el espíritu de la ley. Es cierto que hay "perejiles" en prisión, mientras que los que se enriquecen con la muerte de nuestros pibes están de paseo.

Pero si se llega a hacer legal la tenencia para consumo, ¿cuál será la cantidad permitida para cada uno, si cada uno tiene tolerancia diversa? ¿Será para el consumo de una noche, un día, una semana? ¿Da igual marihuana, cocaína, "paco", éxtasis, "burundanga", ketamina?

Ya que no está mal llevar lo del consumo propio, ¿se podrá, entonces, utilizarlo en el aula, la cancha, la vía pública? Ya se hace, lo sabemos, pero hoy es ilegal.

Lo que sí parece claro es que el Estado se desliga de la obligación de hacerse cargo de los tratamientos y, en última instancia, de los pibes. Digámoslo con claridad: la droga es sinónimo de muerte. Darle más espacio en la vida de los jóvenes es hacer que la muerte crezca. Despenalizar su uso es un riesgo serio.

La ley es también un marco de referencia como modelo de conducta. Legalizar la tenencia para el consumo es dar este mensaje: "Está bien que tengas en el bolsillo aquello que te lleva a la muerte, aunque para poder comprarlo hayas conseguido dinero robando o prostituyéndote".

Quien robe o mate bajo el efecto de la droga ¿será inimputable? Si alguien intenta frenarlo por su conducta agresiva y lo lastima o mata ¿será inimputable también? Es imperioso tener presente que prácticamente la mitad de los delitos violentos ocurren por efectos de la droga o del alcohol.

En cuestión de adicciones es importante ir a fondo en lo que hace al sentido de la vida, una vida digna que merezca la pena y la alegría de ser vivida. De esto trata la educación y los valores. La familia y los amigos. La sociedad y la ley.

Hacemos bien en decir que la adicción es una enfermedad. A diferencia de la gripe o la hepatitis, no se contagia por el mate, la toalla o el baño. Se contrae por hartazgo, vacío existencial, falta de horizonte, soledad, hambre, vida de perros? Ese es el foco infeccioso que encuentra caldo de cultivo en una sociedad dominada por el consumismo y la superficialidad.

Hace unas pocas semanas, un ministro nos sorprendió al afirmar que el 75% del consumo juvenil de drogas en el país es "recreativo". Si así fuera, cabe preguntarse si el 25% restante entró en la adicción por un camino distinto del de la "recreación".

Mientras tanto, dejemos hablar a las mamás de los adictos. Sus relatos desgarradores nos conmueven. Muchas de ellas luchan contra este flagelo en soledad, sin sentirse acompañadas ni comprendidas por funcionarios públicos y de fuerzas de seguridad.

Escuchemos también a los jóvenes que luchan para salir del infierno y a los profesionales o voluntarios que trabajan en este campo. Mirar a la Argentina como país de tránsito no parece consonante con la realidad cotidiana. Nos decía un joven en recuperación por su adicción al "paco": "Estoy dispuesto a todo, siempre y cuando nada vuelva a ponerme en situación de riesgo". ¿La ley piensa en él? La gran mayoría dio los primeros pasos hacia la adicción sin darse cuenta, jugando en el límite y con el límite. De pronto, entraron en una especie de remolino que los chupa y no los larga. En el comienzo, el primer plano estaba centrado en vencer el miedo o la vergüenza, ganar la estima de los demás. Promesas de darlo todo para quedar con nada, perverso vacío.

En el juego de la oca, un participante puede retroceder varios casilleros si cae en uno fatídico. En la vida también se puede retroceder mucho, al punto de no poder regresar. Hay casilleros de no retorno, fuera de juego, fuera de vida.

Hay que ponderar muy seriamente qué consecuencias puede traer esta medida en las ciudades y las provincias del país en que la droga aún no hizo pie abiertamente. El esfuerzo que están haciendo familias, escuelas, funcionarios en esos lugares corre riesgo de verse sobrepasado. Si se abren nuevos mercados para el consumo, la muerte habrá conseguido nuevos escenarios para desplegarse. Sumaremos perplejidad, asombro y dolor ante más "caballos que se mueren, potros sin galopar" (Los Redonditos de Ricota).

"Probá no probar" es una consigna de liberación. "Probá, que no hay drama" es opresión y dependencia.

Tenemos la obligación de "primerear" a la muerte. Podemos hacerlo.+


Mons. Jorge Lozano, obispo de Gualeguaychú

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1º MISA EN TIERRA DEL FUEGO DE MONS. MIGUEL ANGEL

El Lunes 23 de Mayo del 2011 se llevo a cabo en la ciudad de Río Grande,  la 1º Misa en la Provincia de Tierra del Fuego de Monseñor Miguel Ángel D`Annibale, quien fue ordenado obispo el día 29 de Abril de este año, en San Isidro. En la emotiva celebración, que se realizó en la Parroquia Sagrada Familia del barrio Intevu, estuvieron presentes el Obispo Titular de la Provincia de Santa Cruz y Tierra del Fuego Monseñor Juan Carlos Romanin, sacerdotes de San Isidro, sacerdotes de la ciudad, diáconos, religiosas, y una gran cantidad de personas que quisieron hacerse presente para recibir la bendición del obispo auxiliar de Río Gallegos, designado por el Papa Benedicto XVI. En la celebración estuvieron los padres de Mons. Miguel Ángel, que muy emocionados daban gracias a Dios por todo lo vivido.

En la celebración se realizo la entrada de la Palabra de Dios, ingresada por un matrimonio de la comunidad, destacando la importancia que tiene la Familia, consideradapara la Iglesia, como uno de los tesoros más importantes que tiene America Latina y el Caribe.

En la homilía Mons. Miguel Ángel compartió su alegría de haber sido llamado al Servicio como obispo auxiliar de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Hizo memoria de las palabras que Mons. Casaretto dijo en la ordenación episcopal, destacando que elObispo debe ser un gran rescatista, rescatar todo lo que el Espíritu siembra.

Antes de finalizar la Misa, Mons. Juan Carlos hizo entrega de un obsequio al Padre Ariel Silguero, sacerdote de la Parroquia Sagrada Familia, y le agradeció por toda la preparación y esfuerzo que hizo en la organización de la 1º Misa de Mons. Miguel Ángel en la Isla.

En estos días Mons. Miguel Ángel estará visitando las distintas capillas y parroquias de la ciudad, y participara del Tedeum el 25 de Mayo a las 10 hs en la Parroquia Don Bosco, donde será presentado a las distintas autoridadesde Tierra del Fuego. El día miércoles visitara Tolhuin y luego visitara Ushuaia donde tiene previsto visitar las comunidades católicas de la zona.


Salutaciones recibidas en adhesión a esta Celebración.

·OBISPO DE SAN ISIDRO: MONS. JORGE CASARETTO.
·OBISPO COADJUTOR DE SAN ISIDRO: MONS. OSCAR VICENTE OJEA
OBISPO DE RAFAELA: MONS. CARLOS MARIA FRANZINI.
·OBISPO DE LWENA – ANGOLA: MONS. JESUS TIRSO BLANCO.
·ARZOBISPO DE ROSARIO: MONS. JOSE LUIS MOLLAGHAN.
·OBISPO AUXILIAR DE PARANA: MONS. CESAR DANIEL FERNANDEZ.
·OBISPO DE CONCEPCION: MONS. JOSE MARIA ROSSI.
·OBISPO EMERITO DE RESISTENCIA: MONS. CARMELO GIAQUINTA.
·OBISPO EMERITO DE COMODORO RIVADAVIA: MONS.PEDRO RONCHINO.

Que son las indulgencia?

¿qué son las indulgencias?
Con el Catecismo de la Iglesia Católica afirmamos que:

“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente. Todo fiel puede ganar para sí mismo o aplicar por los difuntos a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias” (Catecismo, n. 1471).

La indulgencia que podrá ganarse con ocasión del Año Jubilar será plenaria y por tanto ella podrá liberarnos totalmente de la pena temporal debida por nuestros pecados.

2. ¿Cómo entender de mejor manera la enseñanza y la práctica de la Iglesia sobre las indulgencias?


Para entender la doctrina y la práctica de la Iglesia acerca de las indulgencias, es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia: genera en nosotros una “pena eterna” y una “pena temporal”. Recurramos nuevamente al Catecismo de la Iglesia Católica para comprender mejor esta enseñanza:

“El pecado grave nos priva de la comunión con Dios y por ello nos hace incapaces de la vida eterna, cuya privación se llama la “pena eterna” del pecado. Por otra parte, todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que tienen necesidad de purificación, sea aquí abajo, sea después de la muerte, en el estado que se llama Purgatorio. Esta purificación libera de lo que se llama “pena temporal” del pecado... El perdón del pecado y la restauración de la comunión con Dios entrañan la remisión de las penas eternas del pecado. Pero las penas temporales del pecado permanecen. El cristiano debe esforzarse, soportando pacientemente los sufrimientos y las pruebas de toda clase y, llegado el día, enfrentándose serenamente con la muerte, por aceptar como una gracia estas penas temporales del pecado; debe aplicarse, tanto mediante las obras de misericordia y de caridad, como mediante la oración y las distintas prácticas de penitencia, a despojarse completamente del “hombre viejo” y a revestirse del “hombre nuevo” (ver Ef 4,24)”. (Catecismo, nn. 1472-1473).

De lo anteriormente dicho podemos concluir que si bien por el sacramento de la Penitencia se nos perdona la “pena eterna del pecado”, la indulgencia es uno de los medios a través de los cuales se nos perdonan las “penas temporales del pecado”.