Jubileo de los Scout de la Ciudad de Rio Grande
Significado del parche
Al logo de los 50 años de la Diócesis quisimos acompañar con los pañuelos de los cuatro grupos scout que brindan su servicio a la comunidad de Río Grande.
Grupo Scout Orunk-Kayen – Parroquia Sagrada Familia (rojo, negro y blanco)
Grupo Scout Reverendo Padre José Zink- Capilla Virgen del Rosario (azúl, celeste, rosa, blanco, amarillo)
Grupo Scout Selk-nam Parroquia Virgen del Carmen (rojo, verde, amarrillo)
Grupo Scout Tantanakú Escuela Nº 20 (verde, blanco, amarillo)
DESPENALIZAR ¿CURA O MATA?
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1º MISA EN TIERRA DEL FUEGO DE MONS. MIGUEL ANGEL
El Lunes 23 de Mayo del 2011 se llevo a cabo en la ciudad de Río Grande, la 1º Misa en la Provincia de Tierra del Fuego de Monseñor Miguel Ángel D`Annibale, quien fue ordenado obispo el día 29 de Abril de este año, en San Isidro. En la emotiva celebración, que se realizó en la Parroquia Sagrada Familia del barrio Intevu, estuvieron presentes el Obispo Titular de la Provincia de Santa Cruz y Tierra del Fuego Monseñor Juan Carlos Romanin, sacerdotes de San Isidro, sacerdotes de la ciudad, diáconos, religiosas, y una gran cantidad de personas que quisieron hacerse presente para recibir la bendición del obispo auxiliar de Río Gallegos, designado por el Papa Benedicto XVI. En la celebración estuvieron los padres de Mons. Miguel Ángel, que muy emocionados daban gracias a Dios por todo lo vivido.
En la celebración se realizo la entrada de la Palabra de Dios, ingresada por un matrimonio de la comunidad, destacando la importancia que tiene la Familia, consideradapara la Iglesia, como uno de los tesoros más importantes que tiene America Latina y el Caribe.
En la homilía Mons. Miguel Ángel compartió su alegría de haber sido llamado al Servicio como obispo auxiliar de Santa Cruz y Tierra del Fuego. Hizo memoria de las palabras que Mons. Casaretto dijo en la ordenación episcopal, destacando que elObispo debe ser un gran rescatista, rescatar todo lo que el Espíritu siembra.
Antes de finalizar la Misa, Mons. Juan Carlos hizo entrega de un obsequio al Padre Ariel Silguero, sacerdote de la Parroquia Sagrada Familia, y le agradeció por toda la preparación y esfuerzo que hizo en la organización de la 1º Misa de Mons. Miguel Ángel en la Isla.
En estos días Mons. Miguel Ángel estará visitando las distintas capillas y parroquias de la ciudad, y participara del Tedeum el 25 de Mayo a las 10 hs en la Parroquia Don Bosco, donde será presentado a las distintas autoridadesde Tierra del Fuego. El día miércoles visitara Tolhuin y luego visitara Ushuaia donde tiene previsto visitar las comunidades católicas de la zona.
Salutaciones recibidas en adhesión a esta Celebración.
·OBISPO DE SAN ISIDRO: MONS. JORGE CASARETTO.
·OBISPO COADJUTOR DE SAN ISIDRO: MONS. OSCAR VICENTE OJEA
OBISPO DE RAFAELA: MONS. CARLOS MARIA FRANZINI.
·OBISPO DE LWENA – ANGOLA: MONS. JESUS TIRSO BLANCO.
·ARZOBISPO DE ROSARIO: MONS. JOSE LUIS MOLLAGHAN.
·OBISPO AUXILIAR DE PARANA: MONS. CESAR DANIEL FERNANDEZ.
·OBISPO DE CONCEPCION: MONS. JOSE MARIA ROSSI.
·OBISPO EMERITO DE RESISTENCIA: MONS. CARMELO GIAQUINTA.
·OBISPO EMERITO DE COMODORO RIVADAVIA: MONS.PEDRO RONCHINO.
Que son las indulgencia?
¿qué son las indulgencias?
Con el Catecismo de la Iglesia Católica afirmamos que:
“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente. Todo fiel puede ganar para sí mismo o aplicar por los difuntos a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias” (Catecismo, n. 1471).
La indulgencia que podrá ganarse con ocasión del Año Jubilar será plenaria y por tanto ella podrá liberarnos totalmente de la pena temporal debida por nuestros pecados.
Para entender la doctrina y la práctica de la Iglesia acerca de las indulgencias, es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia: genera en nosotros una “pena eterna” y una “pena temporal”. Recurramos nuevamente al Catecismo de la Iglesia Católica para comprender mejor esta enseñanza:
“El pecado grave nos priva de la comunión con Dios y por ello nos hace incapaces de la vida eterna, cuya privación se llama la “pena eterna” del pecado. Por otra parte, todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que tienen necesidad de purificación, sea aquí abajo, sea después de la muerte, en el estado que se llama Purgatorio. Esta purificación libera de lo que se llama “pena temporal” del pecado... El perdón del pecado y la restauración de la comunión con Dios entrañan la remisión de las penas eternas del pecado. Pero las penas temporales del pecado permanecen. El cristiano debe esforzarse, soportando pacientemente los sufrimientos y las pruebas de toda clase y, llegado el día, enfrentándose serenamente con la muerte, por aceptar como una gracia estas penas temporales del pecado; debe aplicarse, tanto mediante las obras de misericordia y de caridad, como mediante la oración y las distintas prácticas de penitencia, a despojarse completamente del “hombre viejo” y a revestirse del “hombre nuevo” (ver Ef 4,24)”. (Catecismo, nn. 1472-1473).
De lo anteriormente dicho podemos concluir que si bien por el sacramento de la Penitencia se nos perdona la “pena eterna del pecado”, la indulgencia es uno de los medios a través de los cuales se nos perdonan las “penas temporales del pecado”.
Con el Catecismo de la Iglesia Católica afirmamos que:
“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados, en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente. Todo fiel puede ganar para sí mismo o aplicar por los difuntos a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias” (Catecismo, n. 1471).
La indulgencia que podrá ganarse con ocasión del Año Jubilar será plenaria y por tanto ella podrá liberarnos totalmente de la pena temporal debida por nuestros pecados.
2. ¿Cómo entender de mejor manera la enseñanza y la práctica de la Iglesia sobre las indulgencias?
Para entender la doctrina y la práctica de la Iglesia acerca de las indulgencias, es preciso recordar que el pecado tiene una doble consecuencia: genera en nosotros una “pena eterna” y una “pena temporal”. Recurramos nuevamente al Catecismo de la Iglesia Católica para comprender mejor esta enseñanza:
“El pecado grave nos priva de la comunión con Dios y por ello nos hace incapaces de la vida eterna, cuya privación se llama la “pena eterna” del pecado. Por otra parte, todo pecado, incluso venial, entraña apego desordenado a las criaturas que tienen necesidad de purificación, sea aquí abajo, sea después de la muerte, en el estado que se llama Purgatorio. Esta purificación libera de lo que se llama “pena temporal” del pecado... El perdón del pecado y la restauración de la comunión con Dios entrañan la remisión de las penas eternas del pecado. Pero las penas temporales del pecado permanecen. El cristiano debe esforzarse, soportando pacientemente los sufrimientos y las pruebas de toda clase y, llegado el día, enfrentándose serenamente con la muerte, por aceptar como una gracia estas penas temporales del pecado; debe aplicarse, tanto mediante las obras de misericordia y de caridad, como mediante la oración y las distintas prácticas de penitencia, a despojarse completamente del “hombre viejo” y a revestirse del “hombre nuevo” (ver Ef 4,24)”. (Catecismo, nn. 1472-1473).
De lo anteriormente dicho podemos concluir que si bien por el sacramento de la Penitencia se nos perdona la “pena eterna del pecado”, la indulgencia es uno de los medios a través de los cuales se nos perdonan las “penas temporales del pecado”.
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